Miércoles, 13 de Septiembre del 2023

2023 - Festival OJO DE PESCADO

Este año tuvimos la oportunidad de participar nuevamente en el Festival Ojo de Pescado que se realiza desde hace 12 años en la ciudad de Valparaíso, y que presenta una amplia programación de producciones realizadas por y para niños, niñas y jóvenes. Esta selección incluyó una película de nuestra escuela: Las escaleras de la oscuridad (2022), realizada el año pasado de manera conjunta entre el Nivel Inicial de los miércoles y el Taller de Muñecos y Maquetas. La obra compitió dentro de la categoría “Jóvenes Cineastas”. Maia, una de las realizadoras compartió estas palabras acerca del proceso de creación del cortometraje:

“Empezamos dibujando personas, objetos o cosas extrañas, y escribimos una historia corta sobre eso. Desde ahí quisimos hacer una película y se nos ocurrió esta idea porque uno de nuestros compañeros dibujó un chico en medio de escaleras oscuras. Después fuimos pensando, mezclamos las ideas de unos con las de otros y así formamos la película".

Ariel Holzer, docente, y Julián Net, ex alumno y pasante del taller, viajaron a Valparaíso en representación de nuestra escuela para asistir a las proyecciones y actividades que brinda el festival. Agradecemos a la organización de "OJO DE PESCADO" por invitarnos y brindarnos alojamiento y comida y a la SECRETARÍA DE EDUCACIÓN Y EMPLEO de la Municipalidad de Vicente López por hacer posible el viaje cubriendo los gastos de los pasajes.


A continuación compartimos el relato del docente Ariel Holzer sobre la experiencia:

Luego de un vuelo con demora y tras el cruce de los Andes, llegamos al aeropuerto de Santiago de Chile. Allí nos recibió Raúl quién con gran simpatía nos contó durante el trayecto, en van, hasta Valparaíso, todos los detalles posibles sobre la cultura, contexto geográfico e histórico de la región que estábamos  a punto de visitar.

Al llegar a la ciudad nos instalamos en el Maki, un hostel con numerosos pasillos, recovecos y pintorescas terrazas. Esa noche nos pasó a buscar Beverly, encargada de los invitados del Festival y muy atenta nos llevó al encuentro de otros invitados. En el Ríboli, lo que fue un glamoroso teatro cine, pudimos compartir unas deliciosas pizzas y nuestras miradas sobre cine, festivales, educación e infancias con Beth Carmona, (Directora del festival ComKids de Brasil), Aitor Sánchez (documentalista español que presentó en competencia Balika), Lucas Palacios (director y documentalista Argentino), Ernesto Soto (productor limeño residente en Brasil), Clare Weiscopf (documentalista colombiana que presentó su film Alis) y Valentina Grau Cerda, una de las organizadora del festival.

El segundo día nos despertó temprano. Fuimos a cambiar divisas y nos acercamos al DUOC, una de las sedes del festival, donde tomamos el desayuno. Desde allí nos llevaron hasta la sala Insomnia, muy pintoresca y conservada al estilo Cinema Paradiso.

Llegamos junto a grupos de niños y niñas de las escuelas que, con gran entusiasmo, venían a ver la película Perlimps. Al escuchar el nombre del festival los "chiquillo" quedaron de lo más sorprendidos y uno de ellos me miró con carita atónita preguntando "¡¿Ojo e pejcao?!" con la característica entonación que usa el pueblo chileno. La proyección se llevó adelante con una actriz y un actor haciendo el doblaje en vivo, más tarde nos contaría su productor, Ernesto Soto, que por un tema de derechos de distribución, no les habían permitido  doblarla al español, aunque sí al coreano y otros tantos idiomas. PERLIMPS es una película con una estética muy original, preciosa, animada por completo en photoshop. Una banda de sonido intensa que no pudimos apreciar    tanto por el volumen bajo para comprender las voces de los doblajistas. La   película remite a la infancia, a la percepción del mundo de cuando éramos chicos y es tan onírica que al finalizar es como haber despertado de un sueño. Despierta interrogantes y plantea varias cuestiones para analizar.




Aprovechamos un ratito antes de almorzar para subir un poco al cerro y conocer sus estrechas calles empinadas, su arquitecturatan ecléctica, mezcla de Centroamérica, Europa, Nápoles, la Boca, y tanto otros lugares superpuestos, y con grafitis que decoran cada rincón desde el estallido social en chile del 2019. Valparaíso, "Valpo" para los residentes, es la sede del congreso nacional y por ende fue una de los tres focos con mayor actividad y manifestaciones en el país, y las cicatrices pueden verse en las calles y en los monumentos. Yo había estado hace unos 25 años, y hoy se ven los vestigios de ese puerto pintoresco que fue.  Los grafitis y ruido visual, en la parte baja de la ciudad, remite por momentos a una especie de futuro apocalíptico, estilo Blade Runner  sudamericano, pero sin luces ni tecnología. Subiendo el cerro la vista cambia, y los sinuosos pasadizos te hacen recorrer los más variados grafittis e innumerables barcitos, cafés, escaleras y rampas, además de las hermosas panorámicas del puerto y la Bahía.


Compartimos el almuerzo con Víctor y con Lucas Palacios, con quienes hablamos entre otros temas sobre documentales en los que habían participado acerca de villas, terremotos, huracanes, y sobre el respeto a la intimidad de quien está transitando semejante situación. Lucas se fue antes para prepararse para el conversatorio que daría junto a Beth Carmona y Lukas Parraguez, un joven realizador de 15 años con más experiencia e iniciativa que muchos adultos del medio audiovisual.
De ahí nos fuimos a presenciar dicho conversatorio donde nos encontramos con Ioannis, alumno de "El Mate" que viajo acompañado por su papá, Gabriel. Vimos el primer capítulo de la serie “Feik Ñus” dirigida por Lucas Palacios. Después se realizó un debate sobre el uso responsable de las redes sociales y las noticias falsas. Y Lukas Parraguez contó que está embarcado en el proyecto de doblar al inglés “31 minutos” para distribuirlo en países angloparlantes, él con sus 15 años.
El momento más entrañable del encuentro fue cuando Lukas saco un muñeco títere en el que está trabajando y junto con la ayuda del otro Lucas, le dieron vida un momento. Desde allí nos fuimos para el hotel donde nos encontramos con un gran número de jóvenes realizadores y realizadoras que acababan de llegar desde distintos puntos de Chile y Sudamérica, para presentar sus cortos en competencia como nosotros. Cenamos todos juntos y conversamos sobre varios temas pero por sobre todo acerca de las diferencias culturales y de usos de las palabras, las entonaciones y el mismo idioma en cada país.



Nos encontramos desayunando en el hotel con casi todos los jóvenes cineastas en competencia y fuimos a ver la proyección del primer y segundo bloque de la competencia de jóvenes cineastas, en la cuál participábamos con la película realizada en nuestra escuela. El primer bloque estuvo plagado de historias que contaban situaciones sobre cómo es ser adolescente en un mundo en el que hay drogas, grooming, acosos, indiferencia, violencia. Todas películas muy fuertes y crudas. Entre ellas brilló una película que se diferenciaba por ser animada, con unas ilustraciones en acuarela bellísimas y altamente poéticas. Luego los y las jóvenes cineastas pudieron contar un poco sobre cómo fue el desarrollo de la realización y el público tuvo la oportunidad de hacerle preguntas y propinarles halagos. El segundo bloque contaba con películas más variadas en cuanto a técnica y contenido, entre las que destaco “OPI”, la película que presentaba Ioannis. Fue muy emocionante compartir con él la experiencia de ver su película en la pantalla grande de otro país. También me pareció muy interesante “Norte Flow”, realizada por los chicos de un barrio carenciado que conviven a diario con las temáticas del primer bloque, pero que transformaron todo eso en música e imágenes. A la tarde nos dirigimos al Parque cultural de Valparaíso (que en otro tiempo solía ser una cárcel), a un encuentro de Jóvenes Cineastas, donde los chicos podrían preguntarles a Aitor Sánchez y a Clare Weiskopf sobre su experiencia en el trayecto de convertirse en cineastas profesionales. Terminaron los chicos y chicas hablando de su experiencia como jóvenes cineastas, y los coordinadores de los talleres de cine, que éramos varios y de distintos países, pudimos compartir nuestras propuestas y formas de trabajar. Este fue según mí criterio el momento más interesante del intercambio.



A la mañana siguiente nos dirigimos al DUOC. Vimos la proyección de Hello World, largometraje documental de Noruega y Suecia, y al finalizar, pudimos conversar virtualmente con sus protagonistas. Luego participamos de la proyección del tercer bloque de cortometrajes realizados por jóvenes cineastas, entre ellos “Las escaleras de la oscuridad”, película a la que fuimos a representar desde el Taller de cine "El Mate". Fueron 12 los cortometrajes en competencia proyectados, de técnicas muy variadas y propuestas muy interesantes. Al finalizar, los chicos y chicas realizadores y los representantes de los talleres, pudimos contar detalles sobre las producciones y responder preguntas del público. Después nos dirigimos a lo que sería nuestro último almuerzo en “Mí casa”. Dejamos de regalo tazas con el logo de "El Mate" a Alejandra Fritis Zapata, directora del festival, y a Beverly Escudero Araya, encargada de invitados, y nos preparamos para el retorno a Buenos Aires.


Ya en taller pudimos compartir con las chicas y los chicos nuestras impresiones del viaje, mostrarles la programación del festival y hacerles llegar unas gorritas y pines que nos obsequiaron de parte del festival Ojo de Pescado.
Fue sin dudas una experiencia muy enriquecedora que nos permitió estar en contacto directo con directores, productores y docentes y por sobre todo con instituciones que llevan a cabo tareas similares a la nuestra en distintos países de latinoamérica.